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La Fabricación de Perfume

 

La fabricación de perfume es uno de los sectores en auge en el marco de la actividad industrial en España.

Desde hace unos años (concretamente desde 2014) la Comisión Europea, a través de una campaña de control, regula el contenido de los perfumes. Es decir, vigila el proceso de la fabricación de perfume para que estos productos no contengan alérgenos cutáneos u otras sustancias que puedan resultar perjudiciales para determinadas personas; si en algún caso un perfume contuviese alguna de dichas sustancias, o bien el distribuidor ha de retirarlo del mercado o se ha de advertir claramente de la presencia de los alérgenos.

Una medida muy positiva, en cualquier caso, y que ayuda a proteger a las muchísimas personas alérgicas, que cada día son (somos) más, por desgracia.

Sin embargo, todo esto nos lleva a plantearnos una pregunta: ¿qué lleva exactamente un perfume? O, incluso: ¿cómo se fabrica un perfume?

 

¿CÓMO SE HACE UN PERFUME?

La fabricación de perfume y su uso se remonta hasta épocas inmemoriales. Cuenta la leyenda que Alejandro Magno era un gran aficionado a usar perfumes, siendo capaz de inundar con su fragancia cualquier habitación en la que se encontraba.

Comencemos, pues, este artículo con un breve recorrido por la historia del perfume y su elaboración.

LA HISTORIA DEL PERFUME

Ramón Planas y Buera, una autoridad en cuanto a perfumes (y sobre todo, a la historia de los perfumes) se refiere, afirma que el uso de fragancias y antecesores del perfume se remonta a los orígenes mismos de la humanidad, la prehistoria, y podrían tener un significado ceremonial: a un hombre primitivo que encendió una hoguera para calentarse o para ahuyentar a las fieras y por casualidad la alimentó con las ramas de algún árbol o arbusto que comenzaron a desprender un olor agradable que nunca había percibido. Así, estos hombres primitivos comenzaron a quemar este tipo de plantas con fines puramente aromáticos, bien como ofrenda para las divinidades como por puro placer.

La civilización sumeria, la primera de la que tenemos constancia como tal (c. 3500 a.C.), se sabe que ya fabricaban y utilizaban perfumes, quizá inicialmente como un rito funerario.

Los egipcios no tardaron en seguir los pasos de los sumerios (si bien por su propia cuenta, sin ningún tipo de influencia de éstos) y fabricar sus propios perfumes. Después los griegos, padres de la civilización occidental, elevaron la elaboración de perfumes casi a la categoría de arte.

En la Edad Media se fabricaron perfumes con sustancias aromáticas, como el musgo, tras un tiempo de utilizar para ello restos de animales, mientras que, en los siglos siguientes, en especial a partir del siglo XVIII, se volvió al agua de flores.

En definitiva, la fabricación y el uso de perfumes está indisolublemente ligada a la evolución misma de las costumbres de la humanidad.

 

LA FABRICACIÓN DE PERFUME ACTUAL

Existen diversas formas de fabricar perfume, cada vez más numerosas y complejas gracias al avance de la investigación y de las técnicas científicas.

Los perfumes, básicamente, se elaboran a partir de la disolución de esencias, pudiendo resumir el proceso en cinco sencillos pasos:

PASOS DE LA FABRICACIÓN DE PERFUME

  1. Primero se mezcla la esencia (es decir, una sustancia odorífera determinada como podría ser el agua de rosas) con alcohol etílico hasta que la primera quede totalmente disuelta en este último.
  2. Después se añade una proporción de agua desmineralizada o destilada según se desee la densidad del perfume resultante.
  3. Entonces se macera la esencia guardándola en un frigorífico o refrigerador común, como el que tenemos en casa. El tiempo de estacionamiento en el refrigerador depende del tipo de perfume y suele oscilar entre veinte y noventa días.
  4. Seguidamente se filtra el preparado en frío para eliminar así las posibles partículas en suspensión.
  5. Finalmente se almacena la sustancia resultante (ya sí podemos decirlo: el perfume) en un lugar frío y oscuro. Su envase puede ser tanto el destinado a su comercialización como determinados recipientes orientados a su conservación.

No obstante, según la materia prima con la que trabajemos se deben utilizar diferentes técnicas para la fabricación del perfume.

Maceración

La maceración es el método más antiguo en la elaboración de perfumes, y ya está en desuso, habiendo sido utilizada con flores muy frágiles como pueden ser los jazmines.

Los pétalos se recogían a mano, se disponían sobre una pátina de grasa animal encima de una plancha de vidrio.  Después de 24 o 48 horas se retiraba la fina capa de pétalos y se volvía a repetir el proceso hasta conseguir, a partir de la saturación de las grasas, una crema cargada de aroma que era lavada con aguardiente de vino para conseguir infusiones.

Destilación

Este método es el más usado particularmente para la fabricación de perfume a partir de flores, plantas y hierbas. Consiste en separar por evaporación los sólidos de los distintos componentes etéreos de una mezcla.

La parte vegetal que contiene la esencia que dará el aroma característico al perfume (hojas, flores, raíz, corteza de árbol…) se machaca y se introduce en un alambique.

Después se añade agua en cantidades variables según el producto, y tras unas horas de maceración se procede a la destilación en sí. El vapor de agua arrastra los elementos odoríferos hasta la columna del alambique; una vez allí se enfrían y se recogen en pequeños recipientes en los que sea sencillo separar el agua de la esencia propiamente dicha.

Expresión

Este método, un tratamiento en frío, se utiliza sobre todo para la elaboración de perfumes a partir de frutos (en especial a partir de cítricos que no resistirían el calor producido por el proceso de destilación).

Se denomina expresión pues las esencias necesarias se exprimen directamente de la corteza del fruto después de agujerearla y comprimirla mediante un procedimiento mecánico.

La esencia obtenida se filtra y se decanta sobre papel mojado para separar el agua de los extractos aromáticos esenciales.

Extracción

Este proceso (también denominado enfleurage) se dedica principalmente a flores muy delicadas y consiste en poner dichas flores o plantas en contacto con disolventes que absorben las esencias del perfume por contacto.

Después este disolvente (en su origen preparado a partir de grasas animales, siendo posteriormente sustituido por disolventes que pueden ser evaporados) se mezcla con alcohol, se calienta para ser enfriado después y obtener así los componentes vegetales; el alcohol se evapora después.

 

¿QUÉ CONTIENE UN PERFUME?

Ahora que ya sabemos más o menos cómo se fabrica un perfume, veremos qué contiene exactamente.

El perfume es una mezcla que contiene sustancias aromáticas, pudiendo ser éstas aceites esenciales naturales (ingredientes vegetales y animales) o esencias sintéticas; un disolvente que puede aparecer en estado sólido o líquido, siendo alcohol en la mayoría de los casos; y un fijador.

Dependiendo de la cantidad de esencia que contenga un perfume (pueden ser necesarias entre dos y cuatro toneladas de rosas, por ejemplo, para obtener un kilo de esencia absoluta de dicha flor), este se denomina de manera distinta: desde la colonia (entre un 2% y un 4% de esencia), el agua de colonia (entre un 5% y un 12%), el agua de perfume (entre un 13% y un 20%) hasta llegar al perfume propiamente dicho (entre un 21% y un 25% de esencia).

En cuanto a los ingredientes, existen siete grandes grupos, a saber: cítricos, flores, helechos, “Chipre”, maderas, orientales y cueros.

LA FABRICACIÓN DE PERFUME: UN SECTOR EN ALZA EN ESPAÑA

La perfumería y cosmética constituye uno de los sectores más pujantes y con mayor proyección entre los sectores de primer nivel en España. Si hablamos de cifras, a su vez es uno de los sectores más rentables y con mayor porcentaje de beneficios.

Si bien la mayoría de los perfumes que consumimos son importados, en España ya hay un considerable grupo de empresas que se han propuesto revalorizar el sector en nuestro país, demostrando el enorme potencial de un negocio tan prometedor como complejo, pues si bien está destinado primordialmente a la belleza, también está relacionado con la salud, como señalábamos en el primer párrafo de este artículo.

España es uno de los diez mercados más importantes internacionalmente en cuanto a la fabricación de perfume se refiere. Así, en España este sector moverá en un solo año más de 4.000 millones de euros.

En la Región de Murcia también se han impulsado numerosas iniciativas en el sector de la perfumería, apareciendo diversas empresas que ofrecen la elaboración artesanal y la producción en cadena de todo tipo de fragancias y perfumes para su posterior comercialización.

PARFUM FACTORY

Entre estas empresas y fábricas destaca, a mi parecer, Parfum Factory, la cual posee una factoría propia para la fabricación de perfume, ofreciendo productos elaborados artesanalmente, asequibles y de primerísima calidad, en Ceutí (Murcia).

Entre su amplio catálogo podemos destacar una muy variada gama de fragancias de fabricación propia, ambientadores, complementos, productos de cosmética y nebulizadores.

Parfum Factory ofrece asimismo la posibilidad de fabricar perfumes en estrecha colaboración con el cliente, que puede participar en el proceso de elaboración, para así proporcionarle un resultado final personalizado y a su medida.

Además, poseen un laboratorio de I+D+i en el que trabajan constantemente por la consecución de las más primorosas innovaciones en el sector de la perfumería y la cosmética.

Dejo aquí el enlace a su página web:

PARFUMFACTORY.ES

 

Y, bueno, esto ha sido todo por el momento, amigos y amigas de los perfumes. Al final me ha salido un artículo bastante largo, pero espero que haya sido ameno y lo hayáis disfrutado.

Pongo también aquí un pequeño vídeo de YouTube en el que se explica también cómo fabricar perfumes.

 

¡¡Un fuerte abrazo!!

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